Nunca antes había visitado aquel lugar.
Dentro de sus personajes, misterios y clima… se me acercó un joven.
Él me dijo: “¿qué debo hacer?”
A lo que lo abracé… “yo no he venido a enseñarte sólo a mostrarte y que abraces con amor…
...sólo he caminado lo que tú aún no te atreves y renunciado a lo que tú hasta hoy abrazas… no tengo miedo porque yo he partido y nada me ha dejado.
Que tu espíritu no lleve insignias ni crea en fronteras... que tu voz jamás se calle y que tus sueños sean logros.
Ama y dilo… cree y hazlo.
Ama y dilo… cree y hazlo.
Yo sólo soy un caminante, alguien pasajero sin prisa de quedarse o de que lo nombren… porque Dios puso nombre a todo y a nosotros nos bañó de amor… aunque con el tiempo y nuevos vientos, de esto los hombres se han olvidado".
De aquel lugar partí. Pero a él aún lo recuerdo… aún hoy lo siento inquieto y sonriente.
Las sonrisas a las miradas… los abrazos que nazcan. Que la voz sea escuchada y que las almas siempre sean jóvenes.
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